Imperativos
Llégate hasta este abismo de ojalás y posibles donde el sol se concentra cegador y rotundo.
Llégate hasta esta inagotable fuente de sabiduría semiescondida de donde beber hasta saciarte. No todo el mundo la puede ver, ni siquiera con gafas de tres dimensiones.
Acércate sigilosa a esta cima de pasiones, de protuberancias escandalosas y pupilas dilatadas, que no hay carne que profanar.
Juega conmigo al ajedrez; te prometo que dejaré de ser la reina blanca y me convertiré en reina mora para siempre.
Deja que te posea la indulgencia del momento y sé capricho por un día. Eso te hará perdurable. Siembra y recogerás. Es ley de vida. Y sentido común.
Juega con las nubes, cuenta estrellas púrpuras y verdes, ve, regresa, bifúrcate.
Cede tu territorio, interrumpe la noche, agota tu tormenta y cuando te baste, entonces sabrás si lo has hecho bien o lo podías haber hecho mejor.


encontrada dijo
Me encanta el tercer párrafo. Un abrazo
10 Febrero 2009 | 03:11 PM