Sublimando... luz al fondo.
Tu vida no cambia por saber el nombre... porque es tu calor, no la manta que nos cobija, lo que le da sentido. Es tu pálpito, que hago mío cada vez...
Eres tú quién se convierte en mi poema inacabado mientras te acaricio con mi aliento.
Anda, sopla la vela, que no me deslumbre, que no entorpezca tu brillo. Y no estés triste, que no te llevas nada porque ya todo te lo quedaste... A cambio me quedo con todo lo que me diste.
Ven, caminemos despacio, como si fuera un privilegio; convirtamos el momento idóneo en el mejor...
Inspírame tú la melodía que estremezca mi alma y reforcemos el fino e invisible cordón... más allá del placer trivializado...
Porque ¿sabes? Tímidamente, por fin, he visto quien eres a través de la venda que tapa mis ojos.
Por fin alargo el brazo y te encuentro...
Ahora pálpame tú, alarga el brazo... encuéntrame...
Pdta.: Los tomates crecen fuera, en huertos ajenos...

la cueva de los locos dijo
Pecioso, precioso
JJ
21 Noviembre 2009 | 08:58 PM