Olas y olas de un mar nuevo
vaivenes incesantes
de manos inquietas
de caderas móviles
de lenguas sibilinas
(o directas)
camino de tu centro.
Salivas en iniciada tormenta
batallas de agitación... y sacudidas.
Y mi cuerpo a punto de tensarse
ayudado de tu sabiduría
y de tus propias ganas
de
poseerlo.
Tu sudor, mi delicia. Tus dedos, mi veneno.
Nadie como tú para recorrer cada recoveco,
cada músculo, cada...
Nadie como tú para provocar
estremecimientos reconocidos
pero únicos.
Y cada vez, renovada la caricia y renacida la euforia...
hasta la extenuación más extrema y terminante.
Aniquilarme...
morir contigo...
en ti...
cada vez.

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